COMENTARIO: Un pueblo de oídos sordos ante aquellos que sufren los efectos de la gentrificación
Por: Valeria Lazú Rosado Con tan solo dar una breve visita al pueblo de los bellos atardeceres, es imposible negar lo que allí ha ocurrido. La gentrificación se apodera de Rincón cada vez más, ni la esquina más oscura del municipio se salva de este fenómeno. Parece ser un pueblo diferente, inundado de nuevas costumbres y estilos de vida. Los inversionistas bien pueden ser magos, pues todos los días sale un nuevo edificio, construído meramente para beneficio del propietario y nadie más. El problema no está en que otros vengan a establecerse en el pueblo, el conflicto surge cuando se abusa del poder adquisitivo y se desplazan aquellas personas que un día ocuparon el lugar que ahora se ha convertido en un espacio comercial. Los locales ahora se sienten como los extranjeros. Según un estudio realizado por el Centro para una Nueva Economía, las propiedades de alquiler a corto plazo componen un 35.5% de las viviendas totales de alquiler del pueblo. Los locales son expulsa...